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Fecha de publicación:
14 de septiembre de 2007
ISBN 978-0-9725611-4-3 (0-9725611-4-5)
Encuadernación: Rústica,
176 páginas
$14.95
MARGARITA DRAGO
SINOPSIS:
• Fragmentos
de la memoria: Recuerdos de una experiencia carcelaria
(1975-1980)
FRAGMENTOS:
• Fragmentos de la memoria:
Recuerdos de una experiencia carcelaria (1975-1980)
RESEÑAS:
• A
propósito de Fragmentos de la memoria
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FRAGMENTOS
DE FRAGMENTOS DE LA MEMORIA: RECUERDOS DE UNA EXPERIENCIA
CARCELARIA (1975-1980)
Botín de guerra
Les dejo todo,
menos mis sueños.
José de la Rosa
Rodearon la casa y la invadieron. Entre gritos y amenazas
de muerte destruyeron muebles, rompieron paredes,
destrozaron libros y cuadernos, pisotearon nuestras
ropas. Y robaron. Se llevaron dos sobres, uno que
contenía el pago de mis tres últimos
sueldos atrasados; el otro, el sueldo de mi hermano.
Robaron los anillos de matrimonio de mis padres. Un
colgante de oro, obsequio de mis estudiantes de séptimo
grado. Un prendedor, también de oro, con las
iniciales de mi madre grabadas en relieve, regalo
que le hicimos cuando cumplió veinticinco años
de casada. Aritos, pulseras y anillitos, recuerdos
de mi infancia que mamá conservaba en un cofrecito
plateado.
Después de cinco años, cuando salí
de la cárcel de Villa Devoto, volví
a vivir una experiencia parecida. La noche que la
guardiana me dijo que me preparara porque me iba en
libertad, le reclamé mis pertenencias confiscadas
en las requisas. Una bolsa con las cartas que me habían
escrito mis padres, mi hermano, primas, tíos,
amigas, estudiantes y vecinos durante los cuatro años
que estuve en esa cárcel. Un sobre con dibujos
y tarjetas de mis compañeras. Una cadena y
un crucifijo de plata, regalo de cumpleaños
de mi hermano Vicente. Un diario de memorias, notas,
poemas y recetas de cocina carcelaria. Un anillo y
un colgante de hueso tallado, regalos de Mariana.
La celadora me miró con sarcasmo y se negó
a devolverme mis cosas. Me dijo que eran objetos incautados
por las autoridades penales, y además, prueba
de mi estadía en la prisión de Villa
Devoto. Sentí rabia. Traté de encontrar
una explicación a la respuesta absurda de la
carcelera, y me vinieron a la memoria los recuerdos
del 24 de octubre de 1975, los gritos, las amenazas
y el botín de guerra con el que se alzaron
los policías cuando me sacaron de mi casa.
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