El segundo libro de cuentos de Sonia Rivera-Valdés demuestra una vez más la sensibilidad y talento de esta escritora para llevar a sus lectores a esa Cuba de antes y de hoy que se esconde tras la propaganda y la política de allá y de acá. No se limita a Cuba, sin embargo, y los lectores citadinos se encontrarán caminando una vez más por las calles de su ciudad y descubriendo los espacios íntimos y rituales solitarios que abrigan los apartamentos de Nueva York.
En los cuentos de Historias de mujeres grandes
y chiquitas, Sonia Rivera-Valdés nos
lleva de la mano por la imaginación y sentimientos
de la niñez de Ana, quien en la vida real representa
a la reconocida artista cubana Ana Mendieta a quien
Sonia conoció y contó entre sus amigas,
y su trágico final que la escritora reconcilia
con el regalo de su imaginación privilegiada.
Nos presenta la historia de una presa política
que descubre las alternativas del amor y la de una
profesora universitaria dueña de sí
misma, entre otras.
En su cuentos la escritora utiliza el lenguaje contemporáneo de la juventud cubana, logrando colocar al lector en medio de la realidad interior de los personajes, que independientemente de la pobreza o privaciones que efrentan, logran también sobrevivir, incluso cuando tienen que tomar decisiones que el lector podría interpretar como tabú.
La sexualidad no es el centro de este libro, pero
sí es el hilo que une la mayor parte de estas
historias narradas todas por mujeres. Algunas nos
hacen regresar a su primer libro de cuentos, Las
historias prohibidas de Marta Veneranda, aquellos
cuentos en que a los personajes los unía tanto
la naturaleza erótica de sus historias íntimas
como el desear recurrir a Marta Veneranda para lograr
completar o volver a vivir lo que por prohibido es
casi increíble en su propias mentes.
El libro culmina con "La vida manda", la que tal vez sea la historia más
valiente, y chocante, que haya escuchado Marta Veneranda,
aunque en este caso es su hija quien presta sus oídos.
Las historias de las mujeres que nos presenta Sonia
Rivera-Valdés mantienen a esta escritora entre
los talentos hispanos que sitúan la labor literaria
de los escritores latinos de esta ciudad en primera
clase en originalidad, talento y sinceridad.