Historias de mujeres grandes y chiquitas es un libro sabio cuyas protagonistas, aún en las
circunstancias más adversas, de manera gentil o yendo contra las convenciones sociales,
participan activamente en la creación de una cultura alternativa, mestiza, feminista y cosmopolita,
comprometida con la transformación de la sociedad patriarcal y de sus mitos acerca de las mujeres.
El lenguaje ágil y preciso, tierno en ocasiones,
descarnado cuando lo requiere el pasaje, el erotismo,
el humor, a veces irónico y extremadamente
amargo en algunos relatos, nos llevan a través
de tramas bien elaboradas, de finales impredecibles,
imposibles de dejar a un lado una vez que se comienzan
a leer.
El libro está compuesto por diez relatos cuyas
protagonistas difieren en edad, nacionalidad, los
problemas que confrontan y personalidad, pero que
comparten varias características fundamentales:
son sujetos de sus destinos, no objetos, aun cuando
a veces esta decisión sea subconsciente y se
exprese en la honestidad y valentía con que
enfrentan la vida. La segunda característica
que las une es la manera en que reflexionan sobre
sí mismas y sus circunstancias, a veces desgarradoras,
el no tenerse lástima a sí mismas y
estar desprovistas de un sentimiento de culpa por
sus errores y desventuras que podría impedirles
actuar y tomar las decisiones que cambiarán
la situación que las agobia. Hacen lo que tienen
que hacer sin sentimentalismos, sin regodeos en su
dolor, y se manifiestan con una franqueza que hace
a la lectora o lector sentir una profunda empatía
por estos personajes.
En "La semilla más honda del limón",
en una discusión, que concluye con una línea
cuyo humor negro deja a la lectora o lector perplejos
por su sagacidad y amarga ironía, Martirio,
la mujer de Nueva York, y Rocío, la de La Habana,
exponen sus razones, legítimas en ambos casos,
para defender sus decisiones, una, de vivir en Cuba,
y la otra en los Estados Unidos.
Historias de mujeres grandes y chiquitas se lee de un tirón, afirman invariablemente sus lectoras o lectores. Sin embargo, esa aparente claridad es sólo la puerta de entrada a subtextos cargados de significado sicológico, sociológico, político, simbólico, de desestructuración de patrones patriarcales y donde se exploran los motivos profundos de la conducta humana.