Para que no se me olvide está
formado por 18 cuentos, intercalados por una serie
de viñetas, detrás de cuyas anécdotas
se puede reconocer todo un siglo de historia española
redefinido por el prisma emocional de tres generaciones
de mujeres: las que nacidas a principios del siglo
XX les tocó enfrentar la realidad de la guerra,
del hambre y de la miseria material; las que tuvieron
que acomodarse a la represión de la dictadura
franquista, a costa siempre de ver menoscabado su
espacio afectivo; y las que nacidas en los últimos
años del franquismo, o en los albores de la
democracia, aprovecharon las ventajas que sus madres
y abuelas les ofrecieron y se atrevieron a cuestionar,
por primera vez, parte de los mismos valores que éstas
les habían legado. Salvo las viñetas
que se intercalan entre los cuentos –y en las
que la misma voz de una mujer nacida a principios
del siglo XX nos cuenta con bastante serenidad lo
que fue su vida marcada por el hambre y las carencias–
las demás narraciones están ordenadas
según el ritmo de la memoria y el recuerdo,
y sin tener demasiado en cuenta el momento histórico
en el que cada una de ellas se desarrolla.
Los cuentos están todos escritos en primera
persona, conservando a propósito el tono oral
de las historias y dando prioridad a la voz y al punto
de vista de estas mujeres que han carecido siempre
de un espacio público de expresión.