Personajes:
Perro
Filósofo
Una calle solitaria. Dos de la madrugada. Perro está sentado sobre una silla armada de latas de cerveza y cartón, está fumando algo que parece un cigarrillo diminuto, mira hacia la calle con sigilo, como el mejor de los centinelas. El menor ruido capta su atención. Tiene aproximadamente 10 años, o eso aparenta. A su lado, una cama hecha de periódicos viejos, sobre ella, Filósofo, con más de 40 años. Lleva un abrigo desgastado que lo cubre hasta los pies. Pareciera que duerme.
FILÓSOFO: Apaga esa mierda, Perro
PERRO: ¡Shhhhhhhhhhh!
FILÓSOFO: Apaga esa mierda, Perro.
PERRO: No hagas ruido, malparido.
FILÓSOFO: Si vienen los del carro de la basura pues que vengan parcerito. Nada que hacer. La basura a la basura.
PERRO: Cállate, mierda. Cállate. No los llames ni con el pensamiento.
FILÓSOFO: Ven. Duerme un rato. Así si vienen ni te das cuenta. O a lo mejor ni nos ven.
PERRO: ¿Y que me den chumbimba? ¡Noooo, nooooo! Ni por el hijueputa.
FILÓSOFOFILÓSOFO: ¿Y qué vas a hacer? ¿Salir a correr?
PERRO: Salir a correr, sí, salir a correr, vos que no tienes una pierna, de malas parce.
(Se escucha el sonido de un carro a lo lejos, Perro sale corriendo en una dirección cualquiera, luego se devuelve, trata de halar a Filósofo, Filósofo lo empuja, Perro corre de nuevo en la dirección opuesta, el sonido del auto desaparece. Perro regresa a escena todavía muy agitado, parece que siguiera corriendo en el mismo lugar, una vez se detiene.)
PERRO: Se fueron esos gonorreas, malparidos. Qué susto parce, qué susto.
FILÓSOFO: ¿Para qué corres, Perro? No hay nada que hacer.
(Se escucha un auto a lo lejos, Perro se mete bajo las sábanas de papel con Filósofo, se cubre como puede, se abraza a Filósofo. El auto sigue su curso, desaparece)
FILÓSOFO: ¡Ya!
PERRO: Shhhhhhhh
FILÓSOFO: Me estás ahogando, guevón!
PERRO:SHHHHHHHH!
FILÓSOFO: Se fueron.
PERRO: ¿Seguro?
(Filósofo sale casi asfixiado)
FILÓSOFO: Si no me matan ellos ¿me vas a matar tú, guevón?
(Perro sin moverse)
PERRO: No, qué te voy a matar yo a vos.
FILÓSOFO: ¿A qué huele? (Mira a Perro que continúa estático en la cama) ¡Te cagaste, perro hijueputa!
PERRO: ¡Del susto, parce! ¡Estoy cagado del susto!
FILÓSOFO: ¡Culicagado! Eso es lo que eres, nada más. (Ríen juntos) Quédate tranquilo, tranquilo. A “esa” no hay que tenerle miedo.
PERRO: ¿Y vos por qué sabes que es una mujer? ¿Es una puta? ¿Vos la viste?
FILÓSOFO: No, guevón, a la muerte te digo. Claro que esa también es puta. Pero no la he visto, todavía. (Rie) ¡Así que te cagaste del susto! Recoge esos papeles y haz la cama otra vez.
(Perro obedece)
PERRO: ¿Por qué no me cuentas un cuento, parce? Échame un cuento de esos de los tuyos!
FILÓSOFO: ¡Otra vez la misma mierda! ¿Qué crees, que soy tu nana, tu mama?
PERRO: Mi mama no, ella está en el cielo, respeta, pirobo.
(Pausa)
FILÓSOFO: Como que no nos tocó esta noche, parcerito.
PERRO: Cuéntame una historia, no seas hijueputa
FILÓSOFO: ¡Con este frío!
PERRO: Que no es frío, guevón. Habla! Que me gustan todas las maricadas que cuentas.
FILÓSOFO: Ya se me acabaron todas las historias, Perro. Esta paranoia me secó la memoria.
PERRO: Entonces repetí una. Cuéntame otra vez la de tu mujer cuando se emborrachó y se cayó bailando, esa me gusta. O cuando te dieron en la pata, o la de tu hija y el primer día de la escuela.
FILÓSOFO: Pero si te las sabes tú mejor que yo.
(Pausa)
PERRO: ¿Nos vamos?
FILÓSOFO: (Gritando) ¿Y adónde putas? ¿Tú eres marica o qué? ¿Adónde putas?
PERRO: (Calmado) A donde las putas.
FILÓSOFO: (Se ríe) ¡Huevón!
PERRO: ¡Es la primera vez que gritas!
FILÓSOFO: Sí, perdóname.
PERRO: (Ríe) Vos sos un hijueputa chiste! Y para qué me pides perdón, en la calle nadie pide perdón FILÓSOFO de mierda ya te dije, (Continúa riendo) vos sos un chiste malparido!
(Pausa)
PERRO: ¿Oíste?
FILÓSOFO: No, parce. Nada.
(Pausa)
PERRO : Nos están sacando a bala. Claro que un balazo es mejor que una puñalada.... Ah sí, una puñalada es muy hijueputa. Yo sé, yo sé parce.
(Pausa)
FILÓSOFO: ¿Extrañas a tu mama?
PERRO: Claro. Mi mama era una santa, parce. Sí, yo la extraño. Pero mejor que está en el cielo, como tu mujer y la niña. ¿Qué tal ellas aquí con vos? ¿Ah? A lo mejor todas juntas las tres se conocen el cielo, ¿o no?
FILÓSOFO: De pronto. No se dice ‘todas juntas las tres’. Las tres.
(Se escucha un auto de nuevo, Perro trata de salir corriendo pero FILÓSOFO lo detiene. Los dos están de pie frente a la calle. Perro tiene los ojos cerrados, los labios apretados, el ceño fruncido como si su rostro fuera a estallar. Filósofo mira hacia la calle. El sonido del auto se pierde a lo lejos.)
FILÓSOFO: ¡Qué suerte tan perra!
PERRO: Mi suerte de perro malparido. Nos salvamos otra vez.
FILÓSOFO: Ven. Te voy a contar un cuento.
(Perro se sienta sobre la acera, Filósofo camina alrededor de él)
FILÓSOFO: Imagínate que saltas de un avión.
(PERRO lo mira. Filósofo le adivina la mirada, no lo deja hablar.)
FILÓSOFO: Ya sé que tú nunca has estado en un avión, pero no importa, Perro. Cierra los ojos. Bien apretados. Sólo imagínate que cuando saltas te salen un par de alas y puedes volar a donde quieras, y ver lo que quieras. Y lo que ves es agua. El agua del mar. Ya se que tú no conoces el mar, pero no importa, Perro. El mar es azul, de azules. Y tú puedes ver, porque estás volando alto, que el mar no tiene fin. En el mar viven las sirenas, que son mujeres bellas con cola de pescado y te saludan y te sonríen……..
(Se escucha el sonido de un auto pero Perro está inmerso en la historia, no se percata. Filósofo se detiene al frente de Perro, se quita su abrigo y cubre a Perro con él).
FILÓSOFO: Las sirenas te invitan a bajar y tú bajas. Te quitan las alas y te piden que cierres los ojos y no hables. Tienen una sorpresa para ti. Una fiesta para ti, Perrito, hay comida de colores y las sirenas cantan y bailan y hay voladores, una fiesta grande sólo para ti. Hasta las estrellas están celebrando también, están contentas. Cuando las estrellas se ríen, explotan y se llaman estrellas fugaces.
(Se escucha un disparo y un auto que parte. Perro aún con los ojos cerrados)
PERRO: ¿Qué pasó? ¿Por qué paras? ¿Se explotó una estrella?
Fin