Como la pieza transcurre en distintos espacios el concepto escenográfico ha de ser llevado al mínimo uso de elementos para que el espacio sea neutro.
Dos actrices y dos actores pueden realizar los distintos papeles.
Personajes
Sheila Marisela
Voz del libanés
Carmen
Sergio
Pilar
Claudio
Carlos
David
Eva
Pedro
Mary
José
Julia
Luis
Pepe
Lena
Mara
ESCENA I
Mediodía. Sheila Marisela está sentada en el banco de un parque. Maquillaje y vestuario recargados. Lleva un bolso.
Sheila Marisela: ¡Qué calor...! (Se abanica. Del bolso saca un espejo. Se mira). Con este calor se me está corriendo el maquillaje. (Se retoca. Demasiado maquillaje). Natural. Así va la mujer moderna. (Se levanta, camina). No pasa. ¿Será que no viene? Viene, claro que viene. Siempre pasa por aquí. Siéntate Sheila Marisela que si caminas sudas y si sudas te verás y olerás horrible. (Se huele las axilas. Saca del bolso un envase de desodorante y se echa. Se sienta). ¿Y si no viene? Sheila Marisela: tú eres una chica moderna y segura... ¿cómo no va a venir? ¿cómo no va a venir? ¡Cómo no va a venir…! Tienes que estar tranquila y fatal. Decreta niña, decreta… “Él va a pasar. Él va a pasar. Él va a pasar”. Él pasa todos los días exactamente a esta hora... No quiero que el libanés se aproveche; ese hombre no pierde oportunidad para echarme los perros: “Habibi, llegaste tarde” y se me va a acercar para decirme que podría ser la dueña del supermercado. Y si algo tengo claro es que no quiero andar con un libanés, no me salga con que tiene cuatro mujeres más; además, con ese aspecto tan tosco, esas manos grandes, ese pelo negro, la piel oliva, todo pelúo y esos ojos color miel. Yo no nací para ser dueña de un supermercado que se parece a una bodega, no y no, quiero un hombre de ojos azules. (Haciendo memoria). Vanidades: consejos para atrapar al chico que te gusta. “Si el chico que te gusta hace que sientas mariposas en la barriga...” barriga no, eso es de gente mala clase... estómago. “Si el chico que te gusta hace que sientas mariposas en el estómago, relájate”. (Cierra los ojos y respira profundo). Consejo número dos: “muy natural en todo lo que hagas”. (Agarra el vaso con refresco y ensaya la naturalidad. Posa). ¿Cómo se verá mejor? ¿con los ojos de frente o de lado? (Ensaya) Mmmm de lado... mmm una ceja levantada para que ese hombre se arrastre a mis pies. Consejo número tres: “averigua qué le gusta más: si la mujer clásica a lo Greta Garbo, si la dominante a lo María Félix o la moderna a lo Jlo”. Mmm Greta Garbo, (Saca una pitillera del bolso y camina a lo Garbo. Con voz grave). “I want to be alone”… ¡No! Yo no quiero estar sola. (Guarda la pitillera). A lo Félix. Siéntate que me molesta los hombres de pie. (Transición a lo J.Lo). Mira qué chulería. (Transición). Yo creo que él se va con la Félix. (Pausa) Ya debería estar en la caja del supermercado. Me van a botar, carajo. ¡Modérate Sheila Marisela: a los hombres no le gustan las mujeres vulgares, eso es de mujeres públicas. (Pausa). ¡No va a venir...! Coño y el horóscopo dijo claro y raspao que hoy las estrellas se confabulaban para iniciar la aventura de un romance. ¡Qué mala suerte...! Es que cuando el pobre lava, llueve. Es que cuando una está de malas hasta los perros la mean. Es que me voy a quedar soltera: santa Sheila Marisela. ¡Noooooo...! Yo nací para tener hijitos lindos y rubitos, para tener un rubio marido al que le prepare una rubia cena y con el cual ir a las fiestas de sociedad de gente rubia y bailar rubios valses. Yo quiero ayudar a los pobres haciendo fiestas de beneficiencia a la que vaya la crema y nata de la sociedad: millonarios con sus rubias esposas como yo… nadie se va a dar cuenta que este cabello es rubio a fuerza de farmacia…. en la guerra y en la belleza todo se vale… todas vestidas con abrigos de piel y joyas exquisitas para recoger fondos para regalarle a los niños pobres arroz y latas de sardina. Ese es mi futuro... el futuro de Sheila Marisela Pérez. Sheila Marisela: control. Vanidades. “A los hombres no le gustan las mujeres agresivas”. Mija que si te ve así, lo espantas. (Se relaja). El tiene posición, se le ve... tiene pinta de hombre fino... cada vez que le doy el vuelto dice “gracias”, me mira con los ojos azules y sonríe y esa sonrisa dice algo... nadie dice “gracias”. Esos esperrujíos agarran el vuelto, se lo guardan y no hablan como si una estuviera ahí como un robot. Por supuesto que él no vive en este barrio donde está la mayor concentración de gente ordinaria y sin modales. Pa’ mí que él es un Smith, un Strauss… tiene cara de… de Peter Smith; pero no es la posición social lo que me interesa... es el amor que puede haber entre dos seres, es encontrar el alma gemela. (Canta) “Si yo encontrara un alma como la mía, cuántas cosas secretas le contaría....” ¿Y si se lo estoy quitando a otra? ¡Nooo…! Él no lleva anillos. Doce y diez. Pero bueno... voy a tener que buscarlo... él trabaja en ese edificio... aparezco diciendo que tengo que hacer una cita y... ¡Buscarlo jamás, Sheila Marisela...! ¿Estás loca? No vas a buscar a nadie, eres muy femenina para andar persiguiendo hombres. ¿Y si me lo roban? ¡Ay, si me lo roban...! Solterona, mil veces solterona. Mi horrible destino será soportar a los hijos de Stephanie Caridad: “Tía ¿por qué no te casate?” Qué bochorno, yo sin saber qué decirles. Una mujer tan bella con tanto que ofrecer y soltera. Se te adelantaron. No viene. (Se quita los tacones. Saca unos zapatos de goma. Se saca de la blusa unos senos postizos. Se pasa la mano por la cara descuidadamente). ¡Coño, el maquillaje...! Si me ve el libanés seguro que me dice un piropo, pero las mujeres como yo no estamos para libaneses. Así es mejor que... (Del bolso saca la bata de cajera. Se pasa de nuevo la mano por la cara. Llega el rubio que la mira con extrañeza; acelera el paso. Sheila Marisela se esconde. Se escucha una voz masculina.
VOZ: ¡Habibi atini abouxter…!
ESCENA II
El espacio está dividido en dos sectores. Carmen está sentada frente a un tablero de una computadora a la izquierda del público; está desgarbada. Entra Sergio, se abre la camisa, se saca los zapatos, saca un sánduche inmenso. Se sienta frente al otro tablero. Los textos se proyectan en el telón de fondo por “power point”.
SERGIO: (Teclea). Hola PassionGirl
CARMEN: (Teclea). ¿Cómo estás Crazyboy?
SERGIO: (Teclea). Regresando de la oficina.
CARMEN: (Teclea). ¿Me mandas una foto? No es que me fije en lo físico, pero es que me gustaría ver cómo eres, “CrazyBoy”.
SERGIO: (Teclea). Ya te la embié, “PassionGirl”.
CARMEN: (Teclea). ¿Embié? Se escrive “envié”.
SERGIO: Esta me salió culta. (Teclea). Es que se me mezclan los idiomas.
CARMEN: (Ve la foto. Teclea). ¡Qué interesante…! ¡Y esos músculos…!
SERGIO: (Teclea). Cinco días de work-out a la semana. Mándame una foto tuya.
CARMEN: (Teclea). ¡Ay! Es que no sé mandar fotos por internet.
SERGIO: (Teclea). No será porque eres fea, ¿verdad?
CARMEN: (Teclea). ¿Cómo se te ocurre? Modestia aparte, soy un espectáculo.
SERGIO: (Sin teclear). Mientras no seas un espectáculo de circo. (Teclea). Sí, lo intuyo, además que debes ser muy dulce. ¿Cómo te llamas?
CARMEN: (Sin teclear). ¿Cómo te llamas, Carmen? (Tipea). Michelle, ¿y tú?
SERGIO: (Teclea). Clever.
CARMEN: (Teclea). No es muy español.
SERGIO: (Teclea). Mis padres son suizos.
CARMEN: (Teclea). Pero no te ves muy suizo en la foto.
SERGIO: (Teclea). Me la tomaron en mis vacaciones de Miami… agarrando sol. (Sin teclear). Menos mal que la retoqué para que no se vea que es la playa pública.
CARMEN: (Teclea). ¿Te interesa mucho mi físico?
SERGIO: La “PassionGirl” o es necia o es fea. (Teclea). Para nada. Me interesa la belleza interna, los valores. ¿Eres virgen?
CARMEN: (Teclea). ¿Es importante?
SERGIO: (Teclea). ¿No lo eres?
CARMEN: (Teclea). ¿Por qué la pregunta?
SERGIO: (Teclea). No, no es importante. Para mí, no. Quería saber qué opinas.
CARMEN: (Teclea). Me guardo para el hombre ideal. (Sin teclear). Espero que no se enrolle… si me agarra en el embuste… (Teclea). ¿Piensas que soy una perdida?
SERGIO: ¡Es virgen…! Se armó papi: un virguito. (Teclea). Ya te dije que a mí no me interesa, Sólo quería saber.
CARMEN: (Teclea). ¿Y tú?
SERGIO: (Teclea). ¿Yo qué?
CARMEN: (Teclea). ¿Cuántas relaciones has tenido?
SERGIO: (Teclea). Una noviecita en la escuela.
CARMEN: ¿Será gay? (Teclea). ¿Nada más?
SERGIO: (Teclea). Nada más. Los estudios me absorben.
CARMEN: (Teclea). Y no te queda tiempo para el amor.
SERGIO: (Teclea). Quiero prepararme para formar un hogar para que mi familia no pase trabajo.
CARMEN: (Teclea). Te entiendo. Hay que sacrificarse para alcanzar los sueños.
SERGIO: Ni tanto sacrificio. Hace poco que entré en la firma de arquitectos y ya me quieren ascender de nuevo; casi no tengo vida privada.
CARMEN: ¡Qué chévere…! Tiene billete. (Teclea). Me alegra saber que hay gente con espíritu de superación.
SERGIO: No me has dicho a qué te dedicas.
CARMEN: ¿A qué me dedico? (Teclea). Soy modelo de pasarela.
SERGIO: Tiene billete. (Teclea). Debes ser una persona selectiva, rodeada de tantos fotógrafos, paparazzis y de glamour.
CARMEN: (Teclea). Pero si mis padres me enseñaron algo fue a ser modesta y a comprender la gente humilde. (Se levanta, prende la radio. Baila).
SERGIO: Esta es comemierda, pero yo la amanso. (Teclea). ¿Te gusta bailar?
CARMEN: (Teclea). Poquito. Como soy tímida no he tenido oportunidad de aprender.
SERGIO: ¡Tímida…! (Teclea). ¿Una modelo que no baila?
CARMEN: (Teclea). Las presentaciones, las sesiones de foto y los viajes me quitan tiempo para divertirme.
SERGIO: (Teclea). ¿Me vas a mandar una foto?
CARMEN: (Teclea). Es que no sé.
SERGIO: ¡No, qué va! No voy a estar perdiendo tiempo. (Teclea). Me llaman de la oficina. Nos comunicamos después. Chao.
CARMEN: (Teclea).¡Espera, espera…!
SERGIO: (Teclea). Dime.
CARMEN: (Teclea). A ver si puedo mandártela.
SERGIO: (Teclea). Okey
CARMEN: La del tanga no. A ver… la de dama de honor en el matrimonio de Patricia mmm… muy cursi… la de la discoteca… muy putona… mmm la del pic nic. (Teclea). Espero que te llegue… como no sé mandar fotos.
SERGIO: (Teclea). Sí, me llegó. (Ve la foto). Se ve tu pureza, tu honestidad y tu decencia.
CARMEN: (Teclea). ¿Tan decente como para conocernos?
SERGIO: (Teclea). ¿Me estás invitando a salir? Es que además lees el pensamiento.
CARMEN: Metí la pata. (Teclea). No, no… qué vergüenza. No quiero que te hagas mala impression de mí
SERGIO: (Tipea). No seas tonta. Jajaja. Mira…
CARMEN: (Teclea). ¿Qué?
SERGIO: (Teclea). Cuando nos conozcamos, ¿te puedo dar un besito?
CARMEN: (Teclea). Pero uno… soy tímida y tú sabes, los paparazzis podrían inventar cualquier calumnia.
SERGIO: (Teclea). Podemos salir a bailar… si tus ocupaciones lo permiten.
CARMEN: (Teclea). Es que no sé…
SERGIO: (Teclea). Yo te enseño.
CARMEN: (Teclea). ¿Bailas?
SERGIO: (Teclea). Un poquito. Lo necesario para que nos conozcamos.
CARMEN: (Teclea). Bueno, porque pareces buena gente, acepto la invitación.
SERGIO: (Teclea).¿Dónde nos vemos?
CARMEN: (Corre. Busca una guía telefónica. Teclea). Hay un restaurant… Le Coq Doré. ¿Lo conoces?
SERGIO: ¿Dónde quedará? (Tipea). ¡Claro! (Busca la guía telefónica). A ver dónde queda.
CARMEN: (Teclea). ¿Cuándo?
SERGIO: (Teclea). Termino unos planos… en dos horas. ¿Te parece?
CARMEN: (Teclea). Magnífico porque así puedo ir a una entrevista.
SERGIO: (Teclea). Hasta dentro de un rato.
CARMEN: (Teclea). Magnífico.
Sergio y Carmen se levantan.
SERGIO: No voy… me ve esta facha y sale corriendo. A ver si aparece una más sencilla.
CARMEN: (Se levanta, sale corriendo. Busca un vestido ligero, se lo pone. Le queda apretado). ¡Ay, no sé…! El único vestido decente y me queda un poquito apretado. (Se sienta frente a la computadora). Es mejor que se quede esperando a ver si encuentro uno menos enrrollado.
(Sergio y Carmen se sientan. Se conectan al Internet de nuevo).
SERGIO: ¡Hola, WildBeauty!
CARMEN: ¿Cómo estás, LatinLover?
Oscuro.
ESCENA III
Un parque.
PILAR: ¿Yo? Estudio. Estudio y trabajo, ¿y tú?
CLAUDIO: Trabajo por mi cuenta.
PILAR: ¿En qué?
CLAUDIO: Comerciante.
PILAR: ¿Comerciante?
CLAUDIO: Tienes los ojos claros. ¿Sabes? Me encanta tu naturalidad.
PILAR: (Bajo) que no se dé cuenta que son de contacto. Gracias. ¿Tienes muchas novias?
CLAUDIO: No, no muchas.
PILAR: ¡Ay, qué bonito…!
CLAUDIO: Me gustaría salir de nuevo contigo.
PILAR: Pero a ver si a otro lugar. Es que, no es por nada, pero la comida del McDonald me cae un poco pesada.
CLAUDIO: Disculpa, es que era lo que quedaba más cerca.
PILAR: (Bajo) Ojalá que haya sido porque estaba cerca y no porque no había real? (A Claudio). Como que quieres algo serio. Pero es que no nos conocemos. Y yo no sé…
CLAUDIO: ¿Psicóloga?
PILAR: No. ¿Tu signo?
CLAUDIO: Virgo. ¿El tuyo?
PILAR: Sagitario. Virgo y sagitario son signos que se confrontan mucho –tierra y fuego- pero que pueden vivir juntos. ¿Tú crees en el amor?
CLAUDIO: No sé. Creo que sí… quién sabe. De repente hay alguien esperándolo a uno por ahí.
PILAR: ¿Crees que nos esperamos? ¿Y si no nos damos cuenta y dejamos pasar a ese amor?
CLAUDIO: No sé. Me saliste psicóloga y filósofa. Seamos prácticos.
PILAR: Sí, seamos prácticos. (Se acerca a Claudio. Transición). ¿Papi, verdad que tú me quieres y que tú no me vas a dejar y que eres todo mío y que nunca me vas a traicionar y que si te encuentro con otra te despedazo…?
(Oscuro).
ESCENA IV
Un café. Es de día. David está en una mesa. Espera. Aparece Carlos.
CARLOS: ¿Cómo estás? Disculpa la tardanza. Es que hubo una llamada de última hora y tuve que atenderla. El cliente no estaba satisfecho con el comercial: no le gustaba la foto. Ahora quiere que se use otra foto. Y yo desesperado… sabía que me estabas esperando. Podemos salir este fin de semana de la ciudad… un poco de aire fresco no nos vendría mal. Todo esto se vuelve cansón y…
DAVID: Quiero hablar contigo.
CARLOS: ¡Ay, no! De nuevo no. No lo soportaría. No empieces.
DAVID: Es mejor dejar las cosas como están… Lo que quiero es que nos demos un tiempo.
CARLOS: ¿Un tiempo? ¿Qué más tiempo?
DAVID: No pegamos ni con cola.
CARLOS: Deja… deja… no empieces tú lo que quieres es hacerme sufrir. ¡Sádico!
DAVID: Nada de eso, es que no congeniamos.
CARLOS: Si somos la pareja perfecta, lo dicen mis amigos.
DAVID: Sabes muy bien que no nos llevamos. No sé bailar y a ti te encanta.
CARLOS: Es que tú eres un closetero.
DAVID: No es eso. No sé bailar.
CARLOS: ¿Quién es?
DAVID: ¿Viste? Empezaste con la celadera?
CARLOS: ¿Yo celoso? Pero tú si que eres descarado. Te la pasas pavoneándote con todo el mundo: hombres y mujeres y me dices a mí celoso. Llegué un poquito antes y vi que te morboseabas al mesero.
DAVID: ¿Yo al mesero?
CARLOS: Sí. Lo vi con estos ojos que se van a tragar la tierra.
DAVID: Vamos a darnos un tiempo porque, entre otras cosas, no soporto tu celadera pendeja.
CARLOS: ¡Mesero…!
DAVID: Deja el escándalo.
CARLOS: ¡Le voy a meter una trompada.
DAVID: ¡Para, Carlos…!
CARLOS: Mira David: yo soy sensible pero no idiota. Te vi con un hombre en el baño cuando fuimos a la fiesta del otro día.
DAVID: De nuevo lo del baño. Hasta cuando te voy a decir que lo del baño son inventos tuyos.
CARLOS: Tú quieres matarme.
DAVID: No quiero nada. Quiero estar tranquilo y ya está.
CARLOS: Está bien. Déjame. No te preocupes, yo sufriré solo lo que se me viene…
DAVID: Tampoco es que te vas a morir…
(Carlos rompe a llorar).
DAVID: ¿Qué te pasa?
CARLOS: (Llora más duro). Nada, nada.
DAVID: Si no te pasa nada entonces no llores tan duro.
CARLOS: ¡Insensible…!
DAVID: Es que todo el café nos está viendo.
CARLOS: Fui al medico y me dijo… me dijo… (arranca a llorar de nuevo).
DAVID: ¿Qué te dijo?
CARLOS: Tengo cáncer.
DAVID: ¿Cáncer? Perdón. No sabía… disculpa. (Pausa). ¿Dónde?
CARLOS: En el estómago.
DAVID: ¡Qué horror…! Cuenta conmigo para lo que quieras. ¿Tienes los exámenes?
CARLOS: ¿Exámenes?
DAVID: Si un medico te dijo que tienes una vaina tan y tan seria, lo menos que puede hacer es darte unas pruebas, unos exámenes, un diagnóstico, qué sé yo…
CARLOS: Desconfías de mí.
DAVID: No he desconfiado de ti, sólo te digo que te tiene que dar unas pruebas…
CARLOS: ¡Dios mío…! Qué hombre tan desalmado.
DAVID: Baja la voz que tenemos montado el numerito.
CARLOS: (Más duro). ¿Por qué me humillas delante de todo el mundo? Te he dado los mejores años de mi vida…
DAVID: Pero si ni llevamos dos meses.
CARLOS: Yo enfermo y tú me llevas la contraria.
DAVID: ¡Basta! (Bajo). ¿Viste? No te convengo. Dejamos esto aquí y te buscas a un tipo que valga la pena. (Se levanta presto a salir corriendo).
CARLOS: Sólo te digo una cosa: si me dejas me mato.
DAVID: (Se devuelve). ¿Tú te volviste loco?
CARLOS: Si me dejas me mato.
DAVID: ¿Tú te estás escuchando?
CARLOS: Mi muerte te seguirá siempre. No podrás estar con más nadie porque aparecerá el fantasma de mi cadáver jodiéndote la vida.
DAVID: Carlos, por favor. Eso no lo dice alguien que está en sus cabales.
CARLOS: ¿Y cómo no voy a estar loco después de todo el infierno que me has hecho pasar?
DAVID: Tú no vas a hacer eso.
CARLOS: Vete.
DAVID: Tú no vas a hacer ningún disparate… ¿verdad?
CARLOS: Entonces me voy…
DAVID: Espera. ¿A dónde vas?
CARLOS: No sé. A un edificio para ver el paisaje.
DAVID: Carlos, ten cuidado.
CARLOS: O a un puente a ver cómo corren las aguas.
DAVID: Por favor.
CARLOS: No. Mejor agarro el carro y me voy a la montaña.
DAVID: ¡Ya!
CARLOS: En el apartamento hay unas ratas enormes. Tengo que comprar veneno.
DAVID: ¡Basta…!
CARLOS: Baja la voz que nos están mirando.
DAVID: Perdón. Creo… creo que es mejor que nos demos otra oportunidad.
CARLOS: No sé. Has hecho mi vida un infierno.
DAVID: Voy a intentar cambiar.
CARLOS: ¿Lo juras?
DAVID: Lo juro.
CARLOS: No sé si estoy preparado. Tengo que irme.
DAVID: ¡Por favor! Una vez más.
CARLOS: Está bien. Sólo porque tú lo pides.
DAVID: Gracias.
CARLOS: ¿Pero es que ya vas a empezar? Se te van a salir los ojos viendo al mesero.
DAVID: Yo no he visto a nadie.
CARLOS: Te vi desnudándolo con la mirada. (Pausa). Te tengo un regalo… (saca de los bolsillos un celular y se lo da a David) así nos podremos comunicar todo el tiempo.
DAVID: No me gustan los celulares.
CARLOS: Te acostumbrarás. Los sacrificios que tiene que hacer uno para que los demás sean felices. Entonces, este fin de semana salimos de esta ciudad llena de neuróticos.
DAVID: Lo que tú digas.
CARLOS: ¡Y de una vez y por todas, deja de estar mirando al mesero…!
ESCENA V
Eva y Pedro. Noche fría. Eva está sola, sentada, en un banco de una estación de metro. Lleva un gran abrigo y un bolso. Se levanta. Mira hacia un lado. Mira hacia el otro. No ve a nadie. Escucha un ruido que la sobresalta. Se sienta. Mira el reloj. Cierra los ojos, Los abre de nuevo. Mira hacia las vías.
EVA: ¡Ah, ratas…! ¡Qué asco…! (Eva se levanta). Seguro que cuando está vacío, ésas se montan en los bancos. (Para sí). No debes temer a las ratas, no debes temer a las ratas, no debes temer a las ratas.
Entra Pedro.
PEDRO: ¿Le pasa algo? (Coloca una mano sobre el hombro de Eva).
EVA: ¡Ahhh…!!!
PEDRO: ¿Qué tiene?
EVA: ¡No me toques…!
PEDRO: Perdón. No la toco. (Retira la mano).
EVA: Aléjese.
PEDRO: Pero si sólo quiero…
EVA: Sé lo que quieres: abusar de una pobre e indefensa mujer.
PEDRO: ¿Cómo se le ocurre?
EVA: Que te alejes. ¡Auxilio…! ¡Auxilio…!
PEDRO: Ya, me alejo. Salió loquita la muchacha.
EVA: Loca tu madre.
PEDRO: Ya, ya, deja el insulto. De mal agradecidos está lleno el mundo.
EVA: Ya sé, te quieres aprovechar de mí. Pensaste que soy una…
PEDRO: Una nada… tengo malos ratos, pero no malos gustos.
EVA: ¡Grosero…!
PEDRO: Deja la histeria. Estabas hablando sola y sólo quise ayudar. Pero ya. Listo. Nadie me manda a meterme donde no me llaman.
Pedro se aleja de Eva. Pausa. Ruido y luces de tren.
PEDRO: El expreso. ¡Qué vaina, no pasa el tren local.
EVA: ¿Hablas conmigo?